Pérdida auditiva en la infancia: ¿son la identificación y atención temprana suficientes?

 

Hace unos días, desde AurisScientia nos acercaba esta revisión reflexiva sobre si la identificación y la atención temprana son suficientes en la pérdida auditiva en la infancia,

Diversos estudios han encontrado que los niños con pérdida auditiva identificados y atendidos tempranamente muestran mejores resultados de lenguaje que aquellos que son identificados y atendidos tardíamente (e.g., Ching et al., 2010; Niparko, 2010; Quittner, Cejas, Wang, Niparko, & Barker, 2016; Vohr et al., 2008; Yoshinaga-Itano & Apuzzo, 1998; Yoshinaga-Itano, Baca, & Sedey, 2010).

Sin embargo, todavía hoy, en países donde el cribado neonatal auditivo lleva funcionando cerca de 20 años, los niños con pérdida auditiva muestran habilidades de lenguaje y académicas que están por debajo de sus compañeros oyentes (de Diego-Lázaro, Restrepo, Sedey, & Yoshinaga-Itano, 2018; Traxler, 2000; Vohr et al., 2008; Yoshinaga-Itano, Sedey, Wiggin, & Chung, 2017). Estas diferencias se han observado incluso en aquellos niños cuya pérdida auditiva ha sido identificada y tratada tempranamente.

La recomendaciones de detección y atención temprana de la pérdida auditiva establecidas por la Academia Estadounidense de Pediatría y adoptadas por la mayoría de países donde existe el cribado neonatal, recomiendan la detección de la pérdida auditiva antes del mes de edad, la identificación antes de los tres meses y la amplificación e inicio de la atención temprana a los seis meses de edad (American Academy of Pediatrics, 2007).

En Estados Unidos, cerca de la mitad de los niños detectados con pérdida auditiva no cumplen con estas recomendaciones (de Diego-Lázaro et al., 2018; Gallaudet Research Institute, 2013; Yoshinaga -Itano et al., 2017). En un estudio en el que se evaluaron los resultados del vocabulario de 448 niños con pérdida auditiva, Yoshinaga-Itano y colaboradores identificaron las siguientes variables como facilitadoras del desarrollo de vocabulario:

  • Haber seguido las recomendaciones de identificación temprana.
  • Menor edad cronológica.
  • No tener discapacidades adicionales.
  • Tener pérdida auditiva de leve a moderada.
  • Tener padres sordos o con problemas de audición.
  • Madres con niveles educativos altos.

¿Son los niños con pérdida auditiva capaces de alcanzar el nivel de vocabulario de sus compañeros oyentes? Estudios con niños con pérdida auditiva en edad escolar sugieren que existe una diferencia en lenguaje entre niños oyentes y niños con pérdida auditiva de en torno a dos años de edad (Pittman, Lewis, Hoover, & Stelmachowicz, 2005; Stelmachowicz, Pittman, Hoover, Lewis, & Moeller, 2004) y que los niños con pérdida auditiva experimentan dificultades para aprender nuevas palabras.

Por ejemplo, Stelmachowicz y colaboradores (2004) evaluaron el aprendizaje de palabras nuevas de 31 niños entre seis y nueve años de edad con y sin pérdida auditiva. Encontraron que los niños con pérdida auditiva aprendían menos palabras que los niños oyentes en situaciones similares. Tener un vocabulario amplio, recibir más exposiciones a las palabras nuevas y escucharlas a una mayor intensidad fueron factores que ayudaron a los niños con pérdida auditiva a aprender más palabras.

Es posible que los niños con pérdida auditiva tengan vocabularios más reducidos no solo por la falta de exposición a las palabras sino porque el propio mecanismo de aprendizaje este afectado por la pérdida auditiva. La deprivación auditiva en edades tempranas puede afectar el desarrollo auditivo cerebral, afectando no solo al lenguaje, pero también la capacidad de aprendizaje (e.g., Kral, Kronenberger, Pisoni, & O’Donoghue, 2016; Pisoni & Cleary, 2003).

En conclusión, aunque necesarias, la identificación y atención temprana parecen no ser suficientes para que los niños con pérdida auditiva alcancen los mismos niveles de lenguaje que sus compañeros oyentes. Los estudios futuros se centrarán en estudiar procesos de aprendizaje y en evaluar la calidad de las intervenciones que reciben los niños con pérdida auditiva y sus familias.

Referencias

American Academy of Pediatrics. (2007). Year 2007 position statement: principles and guidelines for early hearing detection and intervention programs. Pediatrics, 120(4), 898

Ching, T. Y. C., Crowe, K., Martin, V., Day, J., Mahler, N., Youn, S., … Orsini, J. (2010). Language development and everyday functioning of children with hearing loss assessed at 3 years of age. International Journal of Speech-Language Pathology12(2), 124–131. https://doi.org/10.3109/17549500903577022

de Diego-Lázaro, B., Restrepo, M. A., Sedey, L. A., & Yoshinaga-Itano, C. (2018). Predictors of Vocabulary Outcomes in Children Who Are Deaf or Hard of Hearing from Spanish-Speaking Families. Manuscript submitted for publication.

Gallaudet Research Institute. (2013). Regional and national summary report of data from the 2011-12 annual survey of deaf and hard of hearing children and youth. Retrieved from http://research.gallaudet.edu/Demographics/2012_National_Summary.pdf

Kral, A., Kronenberger, W. G., Pisoni, D. B., & O’Donoghue, G. M. (2016). Neurocognitive factors in sensory restoration of early deafness: a connectome model. The Lancet Neurology15(6), 610-621.

Niparko, J. K. (2010). Spoken Language Development in Children Following Cochlear Implantation. JAMA303(15), 1498. https://doi.org/10.1001/jama.2010.451

Pisoni, D. B., & Cleary, M. (2003). Measures of working memory span and verbal rehearsal speed in deaf children after cochlear implantation. Ear and Hearing24(1 Suppl), 106S.

Pittman, A. L., Lewis, D. E., Hoover, B. M., & Stelmachowicz, P. G. (2005). Rapid Word-Learning in Normal-Hearing and Hearing-Impaired Children: Effects of Age, Receptive Vocabulary, and High-Frequency Amplification: Ear and Hearing26(6), 619–629. https://doi.org/10.1097/01.aud.0000189921.34322.68

Quittner, A. L., Cejas, I., Wang, N.-Y., Niparko, J. K., & Barker, D. H. (2016). Symbolic Play and Novel Noun Learning in Deaf and Hearing Children: Longitudinal Effects of Access to Sound on Early Precursors of Language. PLOS ONE11(5), e0155964. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0155964

Stelmachowicz, P. G., Pittman, A. L., Hoover, B. M., Lewis, D. E., & Moeller, M. P. (2004). The Importance of High-Frequency Audibility in the Speech and Language Development of Children With Hearing Loss. Archives of Otolaryngology–Head & Neck Surgery130(5), 556. https://doi.org/10.1001/archotol.130.5.556

Traxler, C. B. (2000). The Stanford Achievement Test, 9th Edition: National Norming and Performance Standards for Deaf and Hard-of-Hearing Students. Journal of Deaf Studies and Deaf Education5(4), 337–348. https://doi.org/10.1093/deafed/5.4.337

Vohr, B., Jodoin-Krauzyk, J., Tucker, R., Johnson, M. J., Topol, D., & Ahlgren, M. (2008). Early Language Outcomes of Early-Identified Infants with Permanent Hearing Loss at 12 to 16 Months of Age. PEDIATRICS122(3), 535–544. https://doi.org/10.1542/peds.2007-2028

Yoshinaga-Itano, C., & Apuzzo, M. L. (1998). Identification of Hearing Loss After Age 18 Months Is Not Early Enough. American Annals of the Deaf143(5), 380–387. https://doi.org/10.1353/aad.2012.0151

Yoshinaga-Itano, C., Baca, R. L., & Sedey, A. L. (2010). Describing the Trajectory of Language Development in the Presence of Severe-to-Profound Hearing Loss: A Closer Look at Children With Cochlear Implants Versus Hearing Aids. Otology & Neurotology31(8), 1268–1274. https://doi.org/10.1097/MAO.0b013e3181f1ce07

Yoshinaga-Itano, C., Sedey, A. L., Wiggin, M., & Chung, W. (2017). Early Hearing Detection and Vocabulary of Children With Hearing Loss. Pediatrics140(2), e20162964. https://doi.org/10.1542/peds.2016-2964

TALLERES DE VERANO: Fortalecimiento psicológico

 

 

La sociedad ha ido alimentando la hiperpaternalidad o, lo que es lo mismo, la obsesión de los padres porque los hijos alcancen unas habilidades académicas específicas que garanticen una buena profesión futura. Se nos olvida, como sociedad y como educadores, que los niños no valen por una nota escolar y que al no cejar en nuestro empeño de priorizar los resultados académicos estamos descuidando las habilidades para la vida.

Nuestros hijos son pequeñas personas que no se definen por sus logros o sus fracasos, sino por ser ellos mismos, únicos por naturaleza. Como adultos somos responsables de ofrecer recursos emocionales y sociales a los niños que les permitan vivir en un entorno mucho más saludable tanto interno como externo.

Así, manteniendo pleno compromiso con el bienestar infantil y adolescente, en nuestro centro creemos necesario ofrecer la posibilidad de fortalecer psicológicamente a los niños y de prepararles para hacer frente a las dificultades emocionales e interpersonales que acompañan de manera intrínseca a la vida cotidiana.

Porque al fin y al cabo la vida no es sólo lo que transmiten los cuentos de hadas y esto es algo que debemos tener muy presente en la crianza de nuestros pequeños. Así, a través de estos talleres, les daremos habilidades para minimizar el malestar y prevenir los problemas psicológicos que se derivan de las propias dificultades vitales. Esto les ayudará a crecer sanos y a desarrollar una personalidad saludable que se enfoque en el bienestar y en la calidad de vida.

Para más información

     *941 27 41 69// 941 24 38 55

     *isabelolleta@centroisabelolleta.com

El uso de las nuevas tecnologías sí está cambiando el cerebro de los adolescentes

Más estímulos y un contacto constante con las tecnologías. Esas son algunas de las grandes diferencias entre los adolescentes de hoy y los de hace tan solo veinte años. ¿Deben los padres preocuparse por cómo afecta esto al cerebro de sus hijos? ¿Se puede proteger? «Antes los jóvenes tenían que buscarse las rutas para llegar a la información y solo llegaban a una parte.

Hoy el acceso a ese contenido es inmediato y en cantidades ingentes. La presión no está en cómo acceder a los datos, sino en con qué nos quedamos», explica Diego Redolar, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC y experto en neurociencia y psicobiología.

El cerebro, prosigue Redolar, «es adaptativo, y está haciéndose más efectivo a la hora de buscar y seleccionar». «Esto significa que los aspectos funcionales del encéfalo, que además no acaba de formarse por completo hasta los veinte años, cambien y que un niño que haya utilizado las tecnologías desde muy pequeñito trabaje y procese de forma diferente.

No cambia la estructura, pero sí la capacidad plástica», añade. Esto no quiere decir, aclara, «que sea ni peor ni mejor. Simplemente, que tendrá otras estrategias cognitivas. ¿Qué puede ocurrir? Que estos niños y adolescentes estén súper acostumbrados a la inmediatez, y que cuando se produzca una demora su cerebro no esté preparado para ello».

Relaciones sociales

También puede suceder, añade Beatriz Gavilán, doctora en Neurociencias y neuropsicóloga, y también docente de la UOC, que el uso excesivo de tabletas o redes sociales disminuya la exposición del tú a tú. «Si uno no se expone nunca a ciertas situaciones, es mucho más difícil que aprenda cómo estar en un grupo». «Pongamos, por ejemplo, el caso de los videojuegos –propone Redolar–.

El problema no está en el uso de los mismos, que además hay estudios que señalan que pueden mejorar ciertas capacidades cognitivas como pueda ser la atención, sino en que el adolescente le dedique muchas horas y deje de hacer ejercicio, de relacionarse con sus iguales… Eso es lo que podría tener efectos negativos».

Lo que sí se ha demostrado, continúan ambos, son las consecuencias negativas que produce el estrés en el desarrollo del cerebro. «Cuando se sufre estrés a largo plazo, el sistema da una respuesta a ello. Mientras que el estrés en los adultos suele relacionarse con el trabajo, en los adolescentes, en concreto, se suele dar cuando perciben una falta de control en una situación que les preocupa.

Puede ser una separación de los padres, una desestructuración familiar, o cuando se sufre acoso escolar o bullying», señala el profesor de la UOC. Ante estos hechos, el profesor recomienda a los progenitores que estén atentos por si su hijo sufre una situación vital estresante para poder intervenir en ella y evitar males mayores.

Por último, otro de los factores que puede afectar al correcto desarrollo cerebral es el consumo de drogas como el alcohol y la marihuana. «Pueden generar cambios en diferentes regiones cerebrales y modificar el funcionamiento de la corteza prefrontal, todavía inmadura», concluye este docente.

Artículo extraído de ABC

GALERÍA DE IMÁGENES: XV Congreso Nacional de la Asociación Española de Audiología

La semana pasada Isabel Olleta acudió al XV Congreso Nacional de la Asociación Española de Audiología, un espacio creado para compartir conocimientos y las últimas novedades en audiología.

Durante estos días, Isabel pudo conocer al Dr. David Kemp. Su nombre, como descubridor de las otomisiones acústicas que han revolucionado el mundo de la detección precoz, es conocido mundialmente. Gracias a él, hay un antes y un después en la detección de la sordera y por consiguiente en la paliación de sus consecuencias.

Su descubrimiento ha facilitado la valoración precoz y, por ello, también ha revolucionado el mundo del implante coclear y de los audífonos permitiendo implantaciones y adaptaciones cada día a más temprana edad.

Aquí os dejamos algunas fotos de estos días, así como una imagen que retrata el encuentro entre el Dr. Kemp e Isabel Olleta.

5fc5f4e3-07c7-465e-bf27-c674ed3d6eba 1af2f6a4-7fab-43fb-8279-8aa71dd258ff 0fa90af3-de75-4c76-bb9b-4889a4c0255d 223b2dd7-f97a-4662-994f-747c4d5e9a5b 07bab54f-987d-4825-897f-8b295bb9e248 716cdef5-9a27-46a5-a4a9-4aeec844f88e 479be858-ea50-46bb-b2be-b0db5110e286 0839546a-898e-411b-80ee-8e7c40a84218 12226815-705e-4a57-83ab-d209847a3789 5198742a-c236-4c1a-9002-f887983b1c6f dcdb2e71-7f49-47cf-baf6-42476667e9e2 b133c94a-a05f-44b8-a41f-0c56728c41ea ad3fb576-3c31-44e0-b079-15217f08f634 f4e0d781-603d-4cca-9d77-645a4b307666 dd01d8b3-f391-4fb2-b719-d4a6a84408ca

 

“Todo el grupo debe saber que llamar ‘dumbo’ a un compañero hace daño”

Tutoría entre Iguales (TEI)
 

Os acercamos esta excelente entrevista realizada a Andrés González Bellido, ideólogo e impulsor de la Tutoría entre Iguales, realizada por Victor Saura de eldiariodelaeducación.com

“Yo siempre digo lo mismo: en Suiza no hay papeles en las calles no por el hecho de que haya muchas papeleras o muchos barrenderos, sino porque hay mucha gente que no los tira. Forma parte de su cultura. En el momento en que cambias la cultura en un aula, cuando un alumno le llama ‘vaca’ a otro, el resto del grupo no mira a la víctima, sino que mira al agresor y le pregunta ¿de qué vas? Y a este no le queda más remedio que cambiar de conducta”.

sí de sencillo describe el programa TEI (tutoría entre iguales) su ideólogo e impulsor, Andrés González Bellido, catedrático de orientación educativa, durante muchos años psicopedagogo de instituto y hoy dedicado al 100% a extender un programa que este curso llega ya al millar de centros. Desde el Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) de la UB, González Bellido coordina un grupo formado por unos sesenta psicólogos, maestros y orientadores repartidos por toda España.

¿La clave es cambiar la mirada del grupo?

Cuando la mirada va a la víctima se produce un doble proceso de estigmatización, el grupo le está diciendo a la víctima que efectivamente está gorda y tiene la culpa de estarlo. El objetivo del TEI es que el alumno automatice conductas positivas sin darse cuenta. Si siente que llamar a un alumno dumbo o cuatro ojos forma parte del paisaje educativo, reproducirá esta conducta. La idea es invertir este paisaje educativo.

¿Hay que intervenir al primer insulto?

Los insultos forman parte del paisaje social, y en la escuela muchas veces no se interviene porque la gente considera que son normales. Pero los insultos hacen daño, mucho daño, y si no pregúntale a un niño que está gordito si le gusta que le llamen elefante. Eso que los alumnos quizá ven como un juego tiene que dejar de serlo. En el momento en que aplicas el TEI el grupo no sólo sabe que hace daño, sino que sabe la cantidad de daño que hace. Por eso este paisaje social se tiene que cambiar desde la perspectiva del alumno, pero también la del profesorado. Si consideras inaceptable la violencia de baja intensidad y la cambias, estás cambiando también la de alta intensidad. Pero para eso hace falta una intervención que no sea flor de un día.

¿Qué quiere decir?

Que viene un agente de policía o cualquier experto, imparte una charla y ya está. Eso es limpiar conciencias y con todos mis respetos no sirve para nada. Muchas veces lo que provoca es un proceso de vacunación. La administración del centro considera que ya se ha hecho un proceso de sensibilización y se desentiende. Así no hay que hacerlo. La intervención tiene que ser sistemática e integral, y el objetivo no tiene que ser sobre una situación de violencia sino sobre un cambio de mirada del centro educativo como institución. El objetivo no es intervenir sobre las personas sino intervenir sobre la comunidad.

Suena lógico.

Dicho ahora suena muy bien, pero hace unos años… Yo dejé de explicar una de las bases fundamentales del TEI porque la gente me decía que se me iba la pinza. Ahora la empezamos a volver a explicar.

¿Y qué es?

El concepto de ejemplaridad social. Los procesos de aprendizaje, de emociones, de valores, de conductas no se aprenden desde una vertiente cognitiva y abstracta, se aprenden a partir de modelos, a partir de ejemplaridad social. Nosotros no podemos explicar la bondad, o la ayuda a los otros, si no la ves hacer a otro. ¿Qué debemos hacer, pues? Reconducir modelos; y lo que hace el TEI es modificar modelos. Cuando un alumno de primero de ESO tiene un modelo que es un alumno de tercero con conductas positivas, esto acaba generando conductas positivas, y si lo que acaba viendo son conductas negativas hará lo mismo. Porque aquello que hagamos, y más en el caso de quien acaba de llegar, es una reproducción de los modelos que son imperantes.

¿Por qué los tutores siempre tienen dos años de diferencia respecto a los tutorizados?

Hay que tener en cuenta que el 90% de violencia sistemática, que no tiene por qué ser física, puede ser verbal, se da entre alumnos que son del mismo curso. Nos dimos cuenta que para que se dé una situación de tutorización debe haber diferencias de edad, miramos todo lo que se había estudiado sobre esto a nivel internacional, y vimos que lo mejor era que hubiera dos años de diferencia, porque regulas a aquellos alumnos que han repetido, que todavía son más jóvenes que sus tutores, y también las diferencias de procesos evolutivos. Antes se continuaba con los de segundo y cuarto, y nos dimos cuenta de que no era necesario, que con un año es suficiente. El objetivo es crear un proceso de contextualización para que los alumnos se habitúen; el segundo año se mantienen entre el 70 y el 80% de las tutorías, pero sin el apoyo institucional del centro, a partir de la identidad que han creado entre tutor y tutorizado. Incluso sabemos de alumnos que han mantenido la relación en la universidad. ¡Esto es fantástico!

Un consejero particular.

Imagínate a un alumno de primero que llega a una institución educativa que no conoce de nada, a esta persona le proporcionas otra de referente que le dice que puedes contar conmigo para cualquier cosa que necesites. Se lo dice una persona que conoce la estructura, conoce la organización…

El primo de Zumosol.

Pero no es esta la idea. El objetivo es crear equipo. En el programa TEI cualquier uso de la violencia para solucionar un conflicto implica la suspensión del cargo de tutor. Nada justifica la violencia.

Yo entendía que el primo de Zumosol es protector, no violento.

Normalmente las modificaciones de conductas no se producen cuando hay hechos, sino cuando hay expectativas de hechos, cuando hay algo que puede suceder. Cuando ya ha pasado ya sabes el nivel de incidencia que tiene. Para los alumnos es más importante saber que tú estás ahí que el hecho de que lo estés.

Al principio creían que el TEI sería sobre todo útil para los tutorizados pero se dieron cuenta de que era a la inversa. Explíquemelo.

Sin duda. Los más favorecidos, con diferencia, son los tutores. Ya sé que las categorizaciones siempre son cuestionables, pero podríamos decir que hay tres niveles de alumnos: aquellos que tienen muchas competencias desde una perspectiva social-emocional, aquellos que tienen unas competencias medianas y aquellos que las tienen bajas. Pues los más favorecidos entre los tutores son estos últimos.

¿Y eso?

Es lógico. Lo que hace el TEI –y esto no lo hace ningún otro programa– es que no deja a nadie fuera. Con lo cual el estudiante que tiene muy pocas competencias también será tutor. Y tendrá la misma categoría que aquel que todo el mundo sabe que es el líder emocional de la clase. ¿Cuál es el autoconsciencia que tienen las personas con necesidades educativas específicas? No tengo competencia para hacer esto. Cuando tú le dices que puede hacerlo y que lo hará muy bien le estás dando un empujón. En primer lugar estás contando con él, que queda fuera en el 90% de las situaciones, y después le estás diciendo sin decírselo que está a la misma altura que el líder emocional del grupo. Simplemente el hecho de hacerle tutor, con un nombramiento institucional del centro, tiene un impacto inmenso, es una gran inyección de autoestima.

Pero son voluntarios. ¿Puede ser que de tan baja autoestima ni se presente?

El nivel más bajo que hemos tenido en un centro es del 96% de alumnos que quieren ser tutores. Si alguna vez hay un alumno que no quiere ser tutor se le tiene que respetar y no lo será. Cuando esto ocurre, en el 99% de los casos efectivamente son alumnos que estarían en el bloque de menores competencias, o sea que toman esta decisión no porque no quieran, sino porque consideran que no serán capaces de hacerlo. Su nivel de autoestima es tan bajo que no se ven capaces. A estos alumnos se les tiene que animar pero nunca obligar a hacerlo. Y se les tiene que animar porque sabemos que los grandes favorecidos con mucha diferencia de toda la estructura educativa son ellos.

Dice que es el único programa que no deja fuera a nadie. ¿A qué se refiere?

Por ejemplo, la mediación es una estrategia excelente, pero la forma como la hemos llevado a cabo en general ha sido un error. En un grupo de 100 alumnos, ¿cuántos son mediadores? Entre seis y ocho. ¿Y a quién se elige para ser mediador? ¿Cuántas veces este papel lo hace un alumno con necesidades educativas específicas? O sea que podemos caer en un proceso de doble estigmatización. Decimos que la mediación es muy buena, y los grandes beneficiados de la mediación nuevamente son los mediadores y no los mediados, sin duda alguna, por un proceso de crecimiento personal. Por lo tanto los grandes beneficiados son aquellos que menos lo necesitan. Afrontémoslo, la mayor parte del grupo, alrededor del 80%, se queda fuera de este proceso, ¡que es muy positivo! Y algunos alumnos directamente pueden sentir que les estás diciendo que no tienen competencias para poder hacerlo. Si los grandes beneficiados son los mediadores, ¿por qué no potenciamos a aquellas personas que más lo necesitan? Esta reflexión no veo que se haga nunca.

Pensaba que el TEI era para la secundaria y he constatado con sorpresa que también se hace en primaria e infantil.

Sí, a primaria llegó enseguida y en infantil ya llevamos dos años aplicando el programa, en estos momentos debe haber unos 30 centros aplicándolo en infantil.

¿Hay un refuerzo positivo para los niños de P-5 cuando tutorizan a otro de P-3?

La población diana como objeto de acoso escolar se da entre tercero y cuarto de primaria, y aproximadamente puede afectar a un 25-27% de los alumnos. Esto es lo que nos dicen las estadísticas del Observatorio de la Convivencia de Euskadi, que son las mejores que hay, posiblemente a nivel mundial. Esto es lo que justifica que en tercero sean tutorizados. En secundaria la situación de acoso está alrededor del 10-12%.

¿Me está diciendo que el 27% de los alumnos de primaria y el 12% de los de secundaria sufren acoso?

Sí, ¡y es una barbaridad! La gente no se da cuenta. Aunque afectara al 0,2% sería un problema, sería inaceptable, pero las cifras actuales son una barbaridad.

¿Está constatado que antes había más bullying y que el programa TEI ha hecho bajar este porcentaje?

La posibilidad de que se dé una situación de acoso escolar en un centro TEI es casi cero. ¿Por qué? Porque una de las características de la situación de acoso es que nadie se dé cuenta de que esto ocurre. Profesores y familias se dan cuenta en un porcentaje que estaría sobre el 10-15%, mientras que los alumnos se dan cuenta por encima del 90%, porque los acosadores necesitan público, y su público son sus compañeros. Por eso el TEI incide en los espectadores. Si el público en lugar de ver a un tío guay ve a una mala persona, ¿qué pasa? Pues que como no consigue el refuerzo cambia de conducta. Lo que estás haciendo es un proceso de sensibilización y concienciación del grupo para desactivar el prestigio social del alumno con conductas violentas.

El típico chulito de siempre al que le reías las gracias para que te considerara amigo…

Correcto. El TEI trabaja la deslegitimación de este perfil. Es tan básico como eso. Y lo que dice es que la persona que utiliza la violencia es por su incompetencia a la hora de resolver un conflicto de forma pacífica. A partir de que aplicas el TEI aquel alumno que le pega una colleja a otro o que le come medio bocata ya no puede decir que era una broma, que en realidad son amigos… No, esto hace daño y lo sabes, y cada vez que lo hagas lo harás con intención de hacer daño. Pero no es que lo sepas tú, es que lo sabe todo el grupo. Y cuando el grupo-clase lo sabe tú dejarás de hacerlo porque ves que no serás juzgado de forma benévola.

Vuelvo a preguntar. ¿Antes del TEI la cosa estaba peor?

Hay quién dice que ahora estamos peor que antes. En los últimos estudios que hay, por ejemplo en Euskadi, ha subido unos ocho puntos. Mi visión es que no hay más situación de acoso escolar ahora que hace unos años, sino que ahora queda reflejada estadísticamente, ahora se visibiliza debido al proceso de concienciación que ha tenido el acoso escolar. Hay un proceso de visibilización del problema por este proceso de sensibilización del profesorado, las familias y los alumnos. Por lo tanto, para nosotros aquello que se ve desde una vertiente totalmente negativa es en realidad el principio de una cosa que es tremendamente positiva, porque para intervenir en una situación de conflicto tenemos que conocer el conflicto. Si no lo conocemos o si lo escondemos no podemos intervenir.

Al principio el programa TEI estaba abierto, pero restringieron el acceso. ¿Por?

Durante un tiempo enviábamos todos los materiales a cualquier persona que se interesara. Pero no se hacía formación. Se hacía una presentación y a partir de aquí parecía que lo veían claro y adelante. Esto duró unos cuatro años, y entonces nos dimos cuenta de que se estaban haciendo verdaderas barbaridades.

Por ejemplo…

Centros que ponían tutor sólo a aquellos alumnos que tenían problemas, con lo cual estaban generando una doble estigmatización, porque desde la óptica del alumno, si le pones a alguien que le ayude es porque no tiene competencias. Por eso cuando hablamos de la tutoría entre iguales hablamos mucho del concepto de equipo. Un equipo siempre es más fuerte que una persona. Y no hay estigmatización porque todos los alumnos tienen tutor. Hasta los alumnos de primero que no lo necesitarían lo tienen.

¿Alguna otra barbaridad?

Pues por ejemplo que los chicos fueran tutores de chicos y las chicas de chicas. Otros que hacían 1º y 4º en lugar de 1º y 3º. Otros que aplicaban literalmente el concepto de Zumosol. No se generaba ninguna implicación emocional sino que más o menos la idea era que si algún día tienes un problema con alguien me lo dices y le caliento. Se hicieron muchas.

¿Con qué periodicidad se encuentran los tutores y tutorizados?

Teóricamente tienen que hacerlo dos veces por semana. Depende un poco según el centro, pero en la estructura TEI, tutor y tutorizado acuerdan encontrarse en un lugar concreto en unos momentos concretos. Tú les das pautas pero ellos deciden dónde y cómo. Una de las cosas que no se tiene que hacer es regular. No son encuentros largos normalmente. “¿Cómo te ha ido el examen?” “Bastante bien” “Vale, me voy a jugar a fútbol”. Ya está bien. El objetivo es mantener el vínculo, para que el día que pase cualquier cosa no forme parte del 16% de las situaciones de acoso que no son conocidas por nadie. El primer parámetro del TEI es que salga fuera la parte del iceberg que está escondida, que no haya ninguna situación de acoso que no sea conocida.

¿El tutor es el primero a quien se tiene que alertar del acoso y por lo tanto poner en alerta al profesorado?

Es que no se llega a dar acoso. Se dan situaciones del estilo “aquellos no me dejan jugar a fútbol”, o “este me da una colleja cuando bajo”, o “me birla medio bocata”.

Principios de acoso, pues.

La conducta más fácil de modificar es aquella que está en sus inicios. Cuando está consolidada es muy difícil de cambiar. Pero volviendo a la pregunta ya no es sólo el tutor, su misma clase de tercero le dirá “oye, que a tu tutorizado ayer le dieron una colleja, o no le dejaron jugar a fútbol”. Este nivel de comunicación en red se produce.

¿Y qué pasa ante una situación así, cuando no dejan jugar a fútbol a alguien?

En el 90% de los casos el tutor irá a hablar con una persona de primero, y le preguntará por qué no deja jugar a Manuel a fútbol, y le dirán que porque está muy gordo y no corre, y él le dirá que tiene el mismo derecho que tú, con lo cual tiene que jugar a fútbol. Ponte en situación: es un alumno de tercero que tiene todo el conocimiento del centro, hablando con uno de primero. El nivel de incidencia que tiene un alumno de su edad es muchísimo más elevada que la que puedo tener yo como profesor. Lo que yo pueda decir es esperado. Ellos hablan con su lenguaje, y si al día siguiente vuelve a pasar se lo volverá a decir, y si no lo soluciona hablará con su compañero de tercero que es tutor de aquel niño que no deja jugar a fútbol a Manuel, con quien ha establecido ya unos vínculos emocionales. Pero esto no pasa prácticamente nunca, una cosa así se acostumbra a solucionar a la primera.

¿Qué formación reciben los tutores?

Reciben unas tres horas de formación. Pero no hacemos una formación específica y estructurada. No se le dice al alumno cómo tiene que actuar, sino que actúe como considere que tiene que hacer para solucionar el problema. Tienes dos condicionantes: tienes que actuar cada vez que sea necesario y no puedes utilizar la violencia en ningún momento.

O sea no puedes ni mirar hacia otro lado ni ir de justiciero.

Y lo que no podemos hacer es tipificar todas las conductas. Por lo tanto al alumno le estamos diciendo que se encuentra en una autopista de cinco carriles, toma el que consideres adecuado, pero no puedes salirte ni por la derecha ni por la izquierda, es decir ni por la indiferencia ni por la violencia. El único medio es el diálogo y si en algún momento tienes un problema ven a hablar con el coordinador del programa. En la mediación por ejemplo, se escucha a unos y a otros y se toma una decisión. Eso es cuando ya se ha producido un hecho. En el TEI se interviene cuando se dan los primeros síntomas. Pero hay que ser dinámico. Un alumno de necesidades educativas especiales tendrá una forma de actuar muy diferente a la del líder social, por lo tanto tenemos que respetar la forma que cada cual tiene de intervenir.

¿Qué incidencia tiene el TEI en las familias?

A las familias se los dice qué es el acoso, qué es el TEI y qué pueden hacer ellas para intervenir, teniendo en cuenta que su hijo o hija puede ser agresor o puede ser víctima. Se le explican los síntomas que presentan los dos, y el proceso de intervención. Hay varios niveles: el individual, sobre tu hijo o hija, el familiar, el educativo y el social. Y al final el jurídico. Lo que no se puede hacer son cosas que vemos que empiezan a hacer algunas familias, que es antes que nada ir a interponer una denuncia, cuando la solución en todos los casos de violencia sistemática se tiene que buscar dentro del centro educativo. De entrada no se tiene que ir ni hacia el agresor ni a la víctima, la intervención siempre es sobre todo el centro, y si en algún momento alguien se tiene que ir, que sea el agresor. En todo caso, a las familias se las anima a que ante la más mínima sospecha de que su hijo sea víctima o agresor lo hable con el tutor, y si no con el orientador, y si no con el director… pero que no empiece con la denuncia. Aunque gane el caso y obtenga una indemnización económica, el gran perjudicado seguirá siendo su hijo.

Para un padre con un hijo acosado la tentación de acudir al juzgado tiene que ser enorme.

El sufrimiento en las familias todavía es más fuerte que en los niños. Pero denunciar de primeras no es forma de resolver nada. Otra cosa es que no te hagan caso, pero lo primero es ir al centro y explicarte, porque puede ser que tú te hayas enterado de situaciones que el centro desconoce, y no porque sean unos malos profesionales, sino porque es así. Tenemos que trabajar conjuntamente.

¿Cuántas veces hemos escuchado eso de “Ya hablará”, “al final todos hablan”?

¿Cuántas veces hemos escuchado eso de “Ya hablará”, “al final todos hablan” o “el mío tenía cuatro años y aún no hablaba nada y ahora, ya ves, no calla”?

Parece que en general no tenemos una idea clara de cuándo un niño tiene que empezar a hablar o tiene que hablar bien. Hay infinidad de tablas y estudios que nos dan unos hitos básicos en el desarrollo del lenguaje y que nos dicen que el registro fonológico no está cerrado hasta los 7 años de edad, es decir, que un niño está aprendiendo a hablar los primeros 7 años de su vida y no es demasiado preocupante que determinados sonidos no estén presentes en su lenguaje oral a determinadas edades.

Sin embargo, la primera referencia es fácil, un niño de dos años tiene que manejar un vocabulario mínimo de 50 palabras y realizar frases de dos elementos, y un niño que empieza su periodo de escolarización en la etapa de infantil tiene que ser capaz de expresar sus deseos y necesidades por medio del lenguaje y que dicho lenguaje sea inteligible para cualquier persona que se comunique con el niño y no sólo con sus familiares más cercanos.

Frente a esto, encontramos que hay un tanto por ciento elevado de niños que empiezan el colegio y presentan algún problema de lenguaje que puede ir desde una simple “lengua de trapo” hasta un trastorno de su desarrollo, en el que quedarían englobados los aspectos no solo expresivos sino también comprensivos, comunicativos, afectivos y sociales del lenguaje.

“Los límites de mi lenguaje, representan los límites de mi mundo”.

-Ludwing Wittgenstein-

La mentira del «ya hablará»

A menudo las alarmas saltan en los padres cuando en la guardería o en el colegio ven a sus hijos con los otros niños de su edad y se dan cuenta de que “los suyos no hablan”. Esa primera duda que asalta a las familias marca el momento de tomar parte en el asunto y consultar con un profesional.

No todos los niños que con dos años no hablan van a desarrollar posteriormente un trastorno del lenguaje, pero sin duda, la detección precoz y la atención temprana de las posibles dificultades es la manera de minimizar las consecuencias de las mismas. No hay motivo para esperar más.

En el desarrollo del lenguaje el tiempo juega en contra y son los profesionales del lenguaje junto con los padres, los que deben decidir si empezar o no una terapia logopédica, la temporalidad de la misma y los objetivos a cumplir.

En definitiva, la comunicación y el lenguaje (oral, gestual, pictográfico…) son el vehículo para un desarrollo pleno como personas y seres integrantes de una comunidad hablante, y por ello es necesario que los niños adquieran esas habilidades cuanto antes. El “ya hablará” no es una opción, hay que recuperar el tiempo perdido y cuánto antes se haga mejor.

Artículo escrito por Mónica Sanz, logopeda y coordinadora del Centro Isabel Olleta

Leo y sus audífonos: explicando las deficiencias auditivas a los niños

“Leo y sus audífonos” es un cuento entrañable, dirigido principalmente a niños, para que puedan comprender qué es lo que sucede cuando alguien es sordo. Explica de manera sencilla cómo a un niño con pérdida auditiva se colocan dos audífonos para poder escuchar.

El objetivo principal de “Leo” es que aquellos niños con pérdida aditiva puedan entender qué es lo que les ocurre. Con ello pretendemos que estos pequeños experimenten el menor grado de ansiedad posible ante esta situación.

Además, se convierte en una herramienta estupenda para que los profesores puedan usarla en el aula. Así, los amiguitos de estos niños podrán conocer qué es lo que le ocurre a su compañero y lo normalicen como una característica más, igual que puede ser el color de pelo o la altura.

¿Qué le ocurre a Leo?

El cuento narra de manera divertida la historia de Leo, un cachorro león muy juguetón que, al igual que el resto de sus compañeros, quiere pasárselo bien, aprender en el cole, hacer deporte y jugar en los cumpleaños. En definitiva, quiere ser un niño como los demás. 

¿Qué ocurre? Que por el momento no es posible porque parece estar “desconectado” de lo que le rodea. Leo está triste porque no entiende lo que cantan sus amigos para pasárselo bien. Tampoco comprende las explicaciones de la profesora.

Para colmo, a la hora del recreo prefiere quedarse solo porque, cuando intenta jugar con los demás, no entiende muy bien lo que dicen. A Leo le gusta mucho ver la televisión pero solo puede hacerlo si la pone a todo volumen (algo muy molesto para sus hermanos).

¿Cómo se detecta la sordera de Leo?

Su profesora se da cuenta de que algo pasa con Leo, por lo que avisa a su mamá para ponerla al tanto de la situación. Sin pensárselo, la mamá decide comentárselo al médico de familia. El Dr. Young, muy sabiamente, le aconseja que acuda al especialista de los oídos.

En esta visita, Leo juega al “juego auditivo” dentro de una cabina muy bonita con una audióloga de lo más simpática. El juego era sencillo: solo tiene que tirar un dado dentro de un cubo cada vez que escuchara un “BIP”. Efectivamente, Leo tenía una pérdida auditiva en ambos oídos.

Afortunadamente, gracias a unos maravillosos audífonos que le colocaron en las orejitas ya puede escuchar sin problemas. Ahora, Leo puede hacer todo aquello que hasta ahora se estaba perdiendo y lo puede hacer sin molestar a nadie.

Además, Leo cuida sus audífonos como un tesoro en su estuche, y se siente muy mayor y responsable porque ha aprendido a cambiar las pilas él solo. ¡Resultó ser algo muy sencillo! Ahora todo es diferente, Leo es uno más.

La importancia de detectar a tiempo a niños sordos

Un niño debe escuchar siempre al 100% para que la adquisición de su lenguaje y su desarrollo comunicativo sea el adecuado. Este aspecto cobra especial relevancia durante los primeros años de vida, ya que existe un período crítico a la hora de la adquisición del lenguaje que va hasta los 4 años de edad.

Si este umbral tendrá que hacer un gran esfuerzo para recuperar un terreno por el que antes hubiera sido muy fácil avanzar. Cada niño cursará su propia evolución, pero en general se dispone de un periodo de tiempo de unos cuatro años para evitar que las pérdidas de audición tengan efectos considerables en el desarrollo del lenguaje.

Actualmente, gracias a los cribados auditivos en neonatos, es difícil que un niño recién nacido con hipoacusia (sordera) se vaya del hospital sin que se haya detectado. Sin embargo, debemos tener en cuenta que este fenómenos puede ocurrir a posteriori.

La CODEPEH (Comisión para la detección precoz de la hipoacusia) recomienda que se dé un seguimiento en los niños respecto a su audición hasta los 3 años de edad, a pesar de que en la etapa neonatal superaran el cribado auditivo.

Los niños sordos pueden tener el mismo desarrollo que los niños normoyentes

La audición no es un fenómeno aislado e independiente, esto quiere decir que, si falla, se van a ver comprometidos otros procesos del desarrollo global. Un niño que no oye o que no oye lo que debería va a tener dificultades para adquirir el habla oral y, por tanto, no podrá comunicarse.

Afortunadamente, hoy en día esto no supone un problema ya que si a un niño sordo se le proporcionan las ayudas necesarias podrá tener un desarrollo totalmente normal, como el que hemos visto en Leo. Me refiero a la colocación de audífonos o implantes cocleares (dependiendo de la intensidad de la sordera).

Resulta importante tener una visión global de los hitos del desarrollo de la audición que te pueden alertar en el día a día de que un niño NO está escuchando correctamente. En este enlace podrás encontrar dichos hitos por parte de la Asociación Española de Pediatría.

Un niño que escucha es un niño feliz

Al inicio de este artículo hablábamos de que Leo está dirigido a niños, pero lo cierto es que para la mayoría de adultos los problemas de audición también son un mundo desconocido. Por ello, espero que después de leer “Leo y sus audífonos” y/o este artículo, tomes conciencia de la importancia de una detección precoz de la sordera y de su temprana intervención en niños.

A ti que no te conozco (o si), no pases por alto este fenómeno. Un niño que oye es un niño feliz, un niño que necesita vivir en sociedad. Puedo decirte que día a día veo a niños como Leo que están totalmente adaptados en su medio y con un rendimiento académico exitoso. Y todo ello gracias a algo tan sencillo como una detección precoz y a un par de aparatitos.

Cuando a Leo le colocaron los audífonos fue cuando empezó a disfrutar de las pequeñas cosas, los pequeños matices que ocurren en el día a día: el sonido de los pájaros, las risas, las canciones, los coches ruidosos…eso no debería ser una sorpresa para un niño. HAY MUCHO POR OÍR.

Puedes encontrar una versión más extendida del cuento de Leo en la página de Phonak.

Artículo escrito por Raquel Martínez en lamenteesmaravillosa.com

Para más información nos puedes llamar al teléfono 941 27 41 69

“Tratar con cuidado. Contiene sueños”, el cartel invisible que llevan todos los niños

Todos los niños están hechos de un material delicado, inocente, quebradizo, onírico, magnífico. Todos ellos son mentes burbujeantes que transforman sus juegos en sueños por crear y aspiraciones por cumplir.

Cuando contemplamos a los niños tenemos que ser conscientes de eso, de que somos sus entrenadores, los responsables de sus ensueños, de sus ganas por vivir, de su autoestima y, en definitiva, de su construcción.

Esto es esencial si nos paramos a meditarlo. Si pensamos en construir una casa, enseguida nos damos cuenta de que tenemos que empezar por la base, ya que si la empezamos por el tejado no hay nada que la sostenga. Con la educación pasa lo mismo, si queremos una base sólida tenemos que comenzar a construirla cuanto antes, desde abajo o, lo que es lo mismo, desde las edades más tempranas.

Todos los niños tienen necesidades especiales

Todos los niños tienen necesidades especiales porque cada niño es único. Desde su ritmo de aprendizaje hasta la expresión de sus ideas, emociones y sentimientos, TODO EN LOS NIÑOS ES PERSONAL E INTRANSFERIBLE.

A los pequeños hay que darles amor y respeto en grandes cantidades. Hay que escuchar sus ideas, sus locuras y sus sueños. Cerrar los ojos y encandilarnos con sus palabras y con sus aspiraciones.

El primer paso, sin duda, es dedicarles TIEMPO. Eso significa mantener la calma ante una rabieta, ayudarles a manejar sus emociones, darles estrategias de regulación, jugar con ellos, introducir la creatividad en su vida y, en definitiva, no ponerle límites a sus sueños.

A educar se aprende educando. Esto parece una obviedad y, por ello, tenemos que prestar especial cuidado en no caer en falsas creencias. No lo sabemos todo y, desde luego, no todo lo que “intentamos” lo estamos haciendo en el momento adecuado (para ellos y para nosotros) o en la intensidad adecuada.

Eso de “la teoría me la sé pero la práctica es otra cosa” es un escudo que nos ponemos, una barrera que nos limita a la hora de abrir nuestra mente y caer en la cuenta de que quizás no estamos poniendo todo el empeño que deberíamos si queremos cambiar algo de nuestro estilo de crianza.

No obstante, sin desviarnos del tema central de nuestro artículo, debemos destacar que el pilar esencial de la educación es dar alas a nuestros hijos para que cumplan sus sueños. Si les limitamos con frases y actitudes del tipo: “esto es muy difícil para ti”, “como sigas por ese camino solo vas a ser un delincuente”, “no hagas esto a tu manera, hazlo a la mía”, etc., solo vamos a conseguir niños inmóviles, niños indefensos, conformistas y sin aspiraciones.

Conservar su cartel, conservar sus sueños

Si les damos esperanza, los niños tendrán esperanza. Si confiamos en ellos e incluso dejamos que se tropiecen, aprenderán nuevas estrategias. Con nuestro miedo irracional, solo lograremos generarles ansiedad y desconfianza en sí mismos. Los haremos frágiles y ROMPIBLES, provocaremos que se transformen en quienes no son o, mejor dicho, en quienes ellos no quieren ser.

Ese es un precio tan alto que no podrán asumirlo, pues se convertirá en un valor al alza en su vida. Por eso, la única urna de cristal que tienen que conservar los niños en la etapa en la que están es aquella en la que depositan sus sueños, las creencias sobre sí mismos, su autoestima. Es a ella a la que se podrán aferrar cuando algo vaya mal, es decir, cuando se encuentren con las barreras propias del entorno.

Porque esas barreras son las únicas que no podremos eliminar de su camino, son las que van a estar ahí presentes aunque nosotros odiemos su existencia. Por eso la infancia es el momento más importante de la vida, porque es ese instante cuando los suspiros no se producen al pensar en imposibles.

Es esa etapa en la que no hay nada que se te resista, en la que tus cualidades son tuyas y de nadie más, en la que no te miras al espejo comparándote con el de al lado, en la que si admiras a alguien es por su heroicidad. Así que ayudad a los niños a buscar sus cualidades cada día, preguntadles por su momento favorito del día, por su deporte preferido, por las cosas que se les dan bien.

Dejadles que se sientan importantes, que os enseñen a recortar, a hacer un dibujo, a moldear plastilina, a darle al balón con potencia. Dejadles que se entusiasmen, que aprendan que tienen mucho que aportar aunque sean “pequeños”. Y, para que crezcan, mostradles mil y una maneras de hacer las cosas, de controlar sus enfados, de compartir su desagrado y su alegría.

No dejéis que se vayan a la cama sin haberse dicho cosas maravillosas a sí mismos, sin destacar sus mejores cualidades más agradables, sus logros, sus sueños y sus aspiraciones. Ganad tiempo, ganad calidad, valorad sus éxitos, comunicaros con ellos. Porque os lo aseguro, es más fácil criar a un niño fuerte que reparar a un adulto roto. 

Imagen principal cortesía de Karin Taylor

Artículo de Raquel Aldana en lamenteesmaravillosa

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “Atención Temprana del niño con déficit auditivo de 0 a 6 años: cómo asesorar e informar a la familia en todo su desarrollo”

Atención Temprana del niño con déficit auditivo de 0 a 6 años: cómo asesorar e informar a la familia en todo su desarrollo

libro-atención-auditiva

«Todos me decían: ‘No te preocupes, ya hablará’»

A Lucía le costó empezar a hablar, y las pocas palabras que pronunciaba eran ininteligibles. «Hasta para mí, que soy su madre. Ahora tengo otras dos niñas pequeñas y mucha gente no las entiende, pero yo sí. Pues a Lucía ni yo».

A veces, Zuriñe Lasa sabía que su hija mayor le estaba pidiendo el bocadillo, pero esa no era la palabra que salía de la boca de la niña. «Cuando tenía tres años fuimos al logopeda pensando que tenía un retraso en la adquisición del lenguaje».

Aunque todos los mensajes que recibía eran tranquilizadores. «La gente te dice, hasta el pediatra, ‘no te preocupes, ya hablará’». O el socorrido «cada niño tiene su ritmo». Y le contaban anécdotas, como el hijo de fulanita, «que hasta los seis años no decía una palabra y ¡mira ahora!».

Pero la inquietud se convirtió en verdadera preocupación cuando Pablo, a quien Lucía lleva tres años, empezó a hablar «y lo hacía mejor que su hermana. Es realmente cuando te empiezas a mover y decir: aquí pasa algo».

Lo que pasa es que Lucía tiene TEL, Trastorno Específico del Lenguaje. Este desorden se define como la dificultad para la adquisición y desarrollo del lenguaje que no está justificada por ninguna otra causa como un déficit intelectual, neurológico, sensorial o emocional, ni por un trastorno generalizado del desarrollo.

Se dice que son extranjeros en su propio idioma. Zuriñe, como la inmensa mayoría de los ciudadanos, tampoco sabía lo que era el TEL hasta hace no tanto. Lo que sí veía es que su primogénita tenía muy poca intención comunicativa, «no tenía ganas de hablar». Así que como otros niños en su situación, desarrolló la comunicación no verbal. «Señalaba las cosas, se hacía entender con gestos». Y le gustaba estar sola.

Aspectos a los que no dio tanta importancia hasta que empezó a crecer «y ves que se empieza a frustrar. Era una niña enfadada». Zuriñe, que vive en Donostia, reconoce que como madre es «muy frustrante» el hecho de que no veas a una niña feliz. «Siempre estaba enfadada. No tenías claro el porqué, pero igual podía estar dos horas enfadada».

Además de al logopeda, también fueron a la consulta de un psicomotricista, «que dijo que no había ningún problema psicológico, que era una niña que expresaba bien sus emociones. Ahí me quedé sin saber qué hacer». También consultaron con un otorrino, «porque a veces le llamabas y no respondía».

¿Y si no oía? Oía perfectamente. Y mientras tanto, «el pediatra me decía que todo era normal», y en el colegio le hablaban de una niña «muy tímida y con qué carácter, porque a veces no le da la gana de hacer las cosas».

El punto de inflexión llegó con el diagnóstico. Lucía tenía cinco años y medio y Zuriñe estaba realmente preocupaba. Tras mucho insistir, «porque de entrada dijo que no», el pediatra derivó a la niña a una neuróloga. «Fue la primera persona que nos dijo que podía ser TEL».

Casualmente, esas mismas fechas una cuñada escuchó una entrevista radiofónica con el experto Gerardo Aguado. Estaba describiendo a su sobrina. Así que fueron a la consulta de Pamplona de este psicólogo y logopeda que, tras unos test, corroboró el prediagnóstico. Lucía tiene TEL. «Te hunde en la miseria, porque quieres escuchar que tiene un inicio tardío en la adquisición del lenguaje, que es algo que se corrige. El TEL es para toda la vida».

Un trastorno que nada tiene que ver con un déficit de inteligencia, que en estas personas es normal. «Lo único que tienen es la dificultad en la adquisición y desarrollo del lenguaje». Lo único y nada más y nada menos. «Incluso cuando te lo explican no lo entiendes». Zuriñe ha comprendido este trastorno a base de «leer y leer» y, sobre todo, tras compartir su experiencia con otras madres de TEL- Euskadi (946526027 ó tel-euskadi@gmx.com). «La asociación me dio la vida», confiesa.

Con adivinanzas

Zuriñe explica que con estos niños es preciso comunicarse «más allá de las palabras, porque sus palabras dicen unas cosas y ellos quieren decir otras. Por ejemplo, Lucía quiere decirte ‘cuchara’, pero en ese momento no encuentra la palabra y entonces te dice ‘para comer sopa’». Busca otro camino.

«Es como jugar todo el rato a las adivinanzas, porque no dicen las palabras que esperas escuchar». Por ello suelen ser de «difícil trato», porque cuando estás con ella «tienes que tener los cinco sentidos activados».

Los niños con TEL suelen responder a preguntas cerradas, pero en cambio es difícil conversar con ellos si se les hacen preguntas como «¿qué has hecho en el cole?». Tampoco suelen comprender chistes , metáforas o dobles sentidos. «Entienden la literalidad». Zuriñe pone un ejemplo. Están en casa de los abuelos y en el suelo hay un boli que ha traído Lucía en la mochila. La abuela pregunta de quién es el boli.

– Mío no -responde la niña.

– Pero cómo que no es tuyo, si lo has traído tú -le contesta Zuriñe.

– Ama, pero es tuyo. La amona ha preguntado de quién es.

Todo esto suele incidir en sus habilidades sociales, que no son su fuerte. «Son niños que, en general, no son muy valorados en el grupo, porque no tienen buena comunicación. Ella va por la calle, un niño de su clase se pone a su lado y ella no entiende que ese niño quiere hablar con ella. Lo mira como diciendo ¿qué haces aquí? Y sigue para adelante». Entonces, su madre le tiene que explicar que si alguien se pone a su lado es porque quiere jugar, hablar con ella…

Obviamente, el TEL tiene unas enormes repercusiones en los estudios. Se estima que hasta el 75% puede sufrir fracaso escolar. Para ellos, la lecto-escritura es el principal caballo de batalla. «Si no hablan bien, ¿cómo van a aprender a leer y escribir?».

Los padres suelen lamentar que estos niños estén «encajonados en un plan de estudios que no está preparado para ellos. No pueden aprender al ritmo del resto de los niños. Es como ir corriendo detrás de un autobús, llegar a la parada y que se te escape. Tienes que correr a la siguiente, llegas y se te vuelve a escapar, pero no puedes dejar de correr», describe Zuriñe.

 

En su caso, corren y corren. Además del trabajo de logopedia, «Lucía tiene una andereño que viene a casa todos los días después del cole para reforzar todo lo que hace en clase, porque la hora diaria de profesora de apoyo en el cole es insuficiente». Por ahora, y gracias a todo el trabajo extra, Lucía ha conseguido pasar de curso, algo que, no obstante, está siendo complicado.

«El año pasado, por ejemplo, al acabar primero de Primaria no sabía ni leer ni escribir y sumaba y restaba con dificultad. A base de trabajar todo el verano, con un descanso de solo quince días, hemos conseguido que empiece el cole leyendo y escribiendo. Pero en cuanto sus compañeros entren en la rueda, se le van a escapar. No sé si es este o será el siguiente cuando tenga que repetir, pero nunca, aún dando el 200%, va a llegar al ritmo de sus compañeros. Es muy complicado», asume Zuriñe.

Lucía también trabaja la parte psicológica. «Tiene que aprender a empatizar, a entender los sentimientos, porque eso no viene adquirido. Los niños pequeños son como esponjas, pero estos no, no aprenden porque sí, tienes que enseñárselo todo», explica su madre.

Lo mejor, añade, es que con trabajo y con esfuerzo estos niños van avanzando. A su ritmo. Hoy es el día en que Lucía va encantada al colegio y tiene ganas de contar sus cosas. «Lo hará a su manera y tendrás que jugar a las adivinanzas. A veces no le entenderás y se enfadará, pero quiere contarte cosas. Y eso antes no pasaba», cuenta su madre con una sonrisa.

Y sus habilidades sociales han mejorado. «Siempre ha sido una niña huraña, no quería estar con nadie y ahora es mucho más abierta, ha mejorado un montón. Está contenta, porque todo lo que le rodea ha mejorado». Zuriñe no duda de que el diagnóstico ha sido fundamental.

«Creo que antes yo también estaba frustrada y tras el diagnóstico he entendido lo que pasa. Ha cambiado mi actitud, la de la familia, le apoyamos mucho más de la manera que ella necesita, le entendemos mejor. Su intención comunicativa desde el diagnóstico ha dado un vuelco tremendo.

Ahora disfruta, antes era muy difícil porque no entendías lo que pasaba», subraya. Por eso lamenta tanto no haber sabido antes del TEL, cuando su hija tenía tres años, cuando empezó a sospechar. «Hubiera recibido atención temprana, mucha más estimulación…».

Por eso reclama un mayor conocimiento acerca de este trastorno. A la población en general, y a los especialistas que están en contacto con estos niños, en particular. A los pediatras, por ejemplo, para que en las revisiones profundicen más en el desarrollo del lenguaje para favorecer detecciones a tiempo, a los docentes o logopedas.

«Hace falta más conocimiento, porque es algo invisible y pasan como niños tímidos, retraídos, vergonzosos, porque al final son niños que no molestan. Creo que esos profesionales sí conocen el TEL, pero no están especializados. Porque hay tantos tipos, tantas variantes. Uno puede tener dañada la expresión, otro la comprensión, otros los dos… No hay dos niños TEL iguales».

Noticia publicada en «El Correo»